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La consciencia en evolución

Actualizado: 19 ago 2021

Toda transformación social está basada en una nueva manera de "pensar" la realidad. Sólo cuando los contenidos inconscientes que fundan los símbolos que referencian nuestra visión común de la realidad cambian, somos capaces de crear nuevas formas sociales. Aceptamos como real aquello que compartimos, nos sabemos participes de un entramado tejido de correspondencias intersociales. Charles Taylor precisa que sólo aquello en lo que nos reconocemos nos señala a la realidad. Nos sabemos porque somos reconocidos. Aprendemos porque establecemos un diálogo continuo cuyo piso de aceptación son los conceptos que podemos compartir.


Los caminos de la modernidad están llegando a su fin, las instituciones sociales se desdibujan y los valores están siendo confrontados. El pensamiento moderno vive momentos de agonía, la forma en que hemos pensado a la realidad, el pensamiento lógico lineal-causal parece agotado, en un proceso endógeno, la realidad y sus instituciones sociales cambian porque la realidad es aprehendida a través de procesos de conciencia, y al mismo tiempo al "creer" una nueva realidad, compartimos estratos de creación antes no posibles. ¿La manzana cae para confirmarle a Isaac Newton que la gravedad existe o Isaac se atreve a mapear la realidad y la manzana puntualmente le confirma su atrevimiento? Buscando nuevas metáforas de la realidad, lo Humano es una incansable búsqueda de nuevos símbolos más complejos e incluyentes para nombrarla. Nuevos símbolos que permiten conocer de forma más precisa pero más integral al Ser y sus infinitas posibilidades. Conocer es un proceso que permite volver consciente aquello que primero vislumbramos a través de nuestros sueños. Cuando ese soñar es compartido mientras estamos despiertos, hemos alcanzado otro nivel de consciencia que nos permite acceder a un mundo más amplio, más integrado y más complejo. Pero también más espectral. Más tonalidades que dotan de mayor calidad nuestra visión de la realidad.


La realidad se nos presenta de manera integrada y dinámica. No podemos seguir trabajando respuestas que son representaciones aisladas y estáticas en su configuración causal. La falacia de la composición nos demuestra que el agregado de conceptos nunca puede ser una representación eficiente del todo. Bajamos al devenir de la realidad y al sentirnos indefensos ante su complejidad estructural intentamos formular mapas simplificadores, es en el retorno a la realidad cuando evidenciamos que estos mapas son insuficientes para transitarla. Hemos creado modelos de pensamiento que incorporan el concepto de aleatoriedad estocástica como una forma de aislar nuestros conceptos de las infinitas redes que conforman la realidad. El tejido de la realidad es complejo, nosotros llamamos a ese tejido aleatoriedad. Un universo recreado a través de la metáfora del relojero creador de un reloj perfecto es sólo un sueño que la modernidad se atrevió a establecer. Un mundo escrito con el alfabeto de la aleatoriedad es un mundo amenazador. Sólo si nos atrevemos a iniciar un nuevo camino que nos muestre que representar a la realidad con esquemas aislados es totalmente ineficiente e intentemos reconstruir esas representaciones con una visión holísitca, podremos relacionarnos con ella de una manera transformadora.


Carmen Mariscal

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